¡LA VIDA HA VENCIDO A LA MUERTE!

Hoy los cristianos celebramos la victoria de nuestro Redentor y Salvador. Cristo resucitado ha vencido a la muerte ―¡nuestra muerte!― para siempre. La santa noche de la Resurrección da sentido al mensaje de Jesús, da sentido a su vida y a su muerte. Su muerte y resurrección certifican que su Palabra es la Verdad. Con el Hijo de Dios, hemos pasado de las tinieblas del pecado a la vida de la gracia, de una vida sin sentido y sin destino, a la vida de la gloria de los hijos de Dios. Nuestro destino eterno ya no será la oscuridad de un sepulcro, sino la Vida para siempre en la Tierra nueva y los Cielos nuevos, en la fiesta eterna de los hijos e hijas de Dios.